Mi primer piso y mi primera reforma: adiós, bañera

Comprar mi primer piso en Pontevedra fue un sueño hecho realidad. Después de meses de búsqueda, encontré el lugar perfecto en una zona que me encanta, con esa luz especial que tiene la ciudad. Sin embargo, como suele ocurrir con las viviendas que no son de obra nueva, había un pequeño detalle en el baño que no encajaba con mi visión ni mis necesidades: una bañera clásica, probablemente instalada hace décadas.

Al principio no le di mayor importancia, inmerso en la emoción de la mudanza y la decoración. Pero pronto me di cuenta de que, en el día a día, la bañera era más un obstáculo que un lujo, había que cambiar bañera por plato de ducha Pontevedra. El acceso era incómodo, ocupaba un espacio visual y físico enorme en un baño de dimensiones modestas y, sinceramente, ¿cuántas veces nos damos un baño relajante a la semana? Para mí, la respuesta era nunca.

Fue entonces cuando tomé la decisión: la bañera tenía que irse para dar paso a un moderno y funcional plato de ducha. Empecé a investigar y descubrí un mundo de ventajas que confirmaron mi idea. La primera y más importante era la seguridad y la accesibilidad. Entrar y salir a nivel del suelo elimina el riesgo de resbalones, algo en lo que quizás no piensas a diario, pero que aporta una gran tranquilidad.

Además, el ahorro de espacio sería considerable. En mi mente ya visualizaba un baño mucho más amplio y despejado, con una mampara de cristal transparente que potenciaría la luminosidad. A esto se sumaba la facilidad de limpieza y el no menos importante ahorro de agua que supone una ducha rápida frente a llenar una bañera.

Contacté con un par de empresas de reformas de la zona de Pontevedra y me sorprendió la rapidez con la que me ofrecieron presupuestos y soluciones. En apenas dos o tres días, el cambio estaría hecho: retirar la vieja bañera, adaptar la fontanería, alicatar el hueco y colocar el nuevo plato de resina antideslizante.

Ahora, con la reforma terminada, no puedo estar más contento. El baño parece otro, más grande, seguro y actual. Ha sido mi primera pequeña gran obra en mi nuevo hogar, una decisión práctica que ha mejorado enormemente mi día a día. Sin duda, un cambio que recomiendo a cualquiera que se encuentre en una situación similar en su piso de Pontevedra.